Urge ley sobre tráfico ilegal de migrantes en Triángulo Norte: ONU

El Triángulo Norte de Centroamérica (Guatemala, Honduras y El Salvador) deben contar con una ley conjunta sobre el tráfico ilegal de migrantes. Esa es la conclusión a la que ha llegado la Oficina de Naciones Unidas contra el Delito y el Crimen (UNODC, por sus siglas en inglés) en El Salvador.

La necesidad de estandarizar una normativa regional sobre ese delito ya la tenía clara el organismo regional, sin embargo, el impacto de la pandemia de la covid-19 se lo reafirmó, según Érika Aguirre, coordinadora de proyectos de la ONUDC en El Salvador.

“En estos momentos de pandemia vemos la necesidad de poder tener normativas internacionales que nos fortalezcan y que nos permitan tener un mismo flanco de lucha. El Triángulo Norte necesita una normativa conjunta, por eso promovemos el tipo penal de tráfico ilícito de migrantes”, dijo Aguirre.

La necesidad de una normativa especial en la región fue planteada ayer por la representante de la Oficina de Naciones Unidas contra el Delito y el Crimen con sede en El Salvador en el foro virtual: Covid-19 y su impacto en el tráfico ilícito de migrantes y la trata de personas de forma transnacional.

En el encuentro, los representantes de las oficinas de Latinoamérica de la UNODC analizaron las estrategias de prevención en cada región y el la forma en que el crimen organizado se está comportando ante las restricciones impuestas por los gobiernos para contener la pandemia del nuevo coronavirus.

Aguirre, además, planteó que como oficina nacional trabajan en el Triángulo Norte de Centroamérica apoyando a los “órganos de persecución penal”. También dijo que la ONU trabaja con las autoridades en el territorio “a nivel logístico y técnico con información de apoyo”.

Todo eso como parte de una asistencia operativa para el combate al tráfico ilícito de migrantes. Un tráfico, que según Naciones Unidas, se ha visto disminuido desde marzo pasado, cuando la región comenzó a tomar medias para tratar de evitar contagios de la covid-19.

Según Salomé Flores, del Centro de Excelencia de la UNODC, esas restricciones no fueron tomadas al mismo tiempo por los gobiernos de la región, pero sí coincidieron en confinamientos, distanciamiento social, restricciones a la movilidad y hasta el cierre de fronteras.

Flores dijo que uno de los principales hallazgos del impacto de la covid-19 en la región, debido a esas estrategias gubernamentales, es que hay menos flujo de personas en ruta hacia Norteamérica. Sin embargo, el panorama parece que podría cambiar pronto, de forma drástica y con afectación hacia los más vulnerables.

“Se prevé que a corto plazo el comportamiento sea de un mejor flujo de migrantes; pero a largo plazo, se observa que si en los países habrá pobreza, más personas quieran migrar y eso aumente el tráfico de migrantes”, concluyó la experta.

Esa conclusión, de acuerdo con Flores, se justifica porque la pandemia está provocando desempleo, pobreza, delincuencia y violencia. Cuatro problemas que provocan que la gente huya de sus países.

La UNODC hace esa proyección con base al impacto que tuvo en la región la crisis económica de 2008, “cuando se observó que hubo un aumento de las tasas de desempleo en Estados Unidos, lo que provocó menos personas intentando cruzar”. Sin embargo, eso cambió porque también hubo más pobreza en los países de origen.

Otra realidad que también tiene clara la UNODC es la necesidad de “generar datos y análisis confiables” sobre los delitos, entre ellos el tráfico ilegal de migrantes y la trata de personas.

“Ningún país está ajeno a experimentar estos fenómenos, y es importante la generación de datos y análisis para generar intercambio de información. Para conocer estos patrones y generar respuestas e intervenciones con una orientación regional”, dijo Flores.

Información que, según Carlos Pérez, de la sección de la UNODC sobre la trata de Personas y tráfico de migrantes, les ha permitido identificar que la pandemia ha provocado en las organizaciones criminales hacer un giro en sus operaciones para adecuarse a la nueva normalidad. Un cambio que busca explotar nuevas modalidades para cometer sus delitos.

Además de detectar esos cambios, la UNODC plantea la necesidad de prevenir el delito de tráfico ilegal de migrantes con más inversión, generación de empleo y explorar la oportunidad de dar vías para la migración regular y refugiados.

En el caso del Triángulo Norte, Aguirre considera que la prevención también pasa por la “coordinación con los operadores del sistema de justicia”.

El Economista

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